Diario de una estudiante » Visita a la galería Loewe

18 marzo 2014

Visita a la galería Loewe

Son las cinco de la tarde aproximadamente, con tiempo lluvioso y cielo gris entramos en la tienda Loewe situada en la Gran Vía de Madrid. De golpe se hace la luz! El color blanco en contraste con la madera y el cristal de las hermosas lámparas  nos envuelve y olvidamos al instante el día apagado detrás de las ventanas.

Nos recibe cortésmente el director de la tienda y tras su presentación empezamos un interesante viaje por la historia de la marca a través de los diferentes espacios de la Boutique creados especialmente para ello. Bajamos unas escaleras y allí nos sumergimos en su historia y parte de su esencia con la exposición de productos y materias de varias épocas.

Primero descubrimos una exposición del mítico bolso “Amazona” con alguna colección única, desde luego fue muy interesante. La sala estaba repartida en diferentes espacios donde se encontraban exposiciones de diferentes colecciones y diferentes productos que han transcurrido a lo largo de su trayectoria. Las exposiciones eran muy creativas y conseguían transportarte a su mágico universo, a su calidad, a su “savoir faire”, a su exquisitez…

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El centro de la sala estaba reinado por un espectacular árbol recreado con diferentes clases de piel y que era interactivo a nivel sensorial, es decir, que reaccionaba con destellos de luz a través del contacto, era precioso. Uno de los expositores mostraba el famoso pavo real que el embellecía los escaparates de la tienda creado por Pérez de Rozas.

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Había una estancia que simulaba un pañuelo de seda gigante a través de proyecciones sobre un gran lienzo. Esta imagen es de la exposición de una colección limitada de bolsos arquitectónicos elaborados con esqueleto de madera.

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Una imagen proyectada holográficamente conseguía adentrarte en el atelier dónde los masters en artesanía creaban los patrones y prototipos diseñados por los creativos.

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Ésta es una tienda emblemática en Madrid, es una de las tiendas más antiguas de la ciudad, es interesante que hayan mantenido la arquitectura desde sus inicios, manteniendo la misma madera del mobiliario y las mismas lámparas.

Al final de la visita nos invitaron a tomar una copa de Moët Chandon, refrescos y bombones. Una despedida ideal para la visita a una boutique tan especial.

Un agradecimiento enorme a la marca Loewe para darme la oportunidad de conocer y visitar su boutique y aconsejo fielmente a conocer la marca y su magnífico mundo…

Meritxell Balmes Cobos


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