Diario de una estudiante » “Oportunidad”

18 noviembre 2014

“Oportunidad”

“Las oportunidades se presentan de manera ocasional, y muchas de ellas hay que perseguirlas. En mi caso la oportunidad estaba, solo había que hacer todo lo demás. No fue poco, no fue fácil. Reunir a un equipo de profesionales con vocación y amor al arte, tal y como corren los tiempos no es una tarea usual. Pero entonces comienzas a recordar, a pensar en aquellos que admiras, profesionales, pero ante todo amigos. El éxito es algo asegurado cuando cuentas con la fidelidad de aquellos que persiguen ese mismo éxito”.

Con estas palabras les comentaba a mis lectores el pasado martes (podéis leerlo aquí), mi primera experiencia como organizadora de eventos.

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Os contaré de primera mano como sucedió todo. Primero, sentí una fuerte presión en el pecho, como una descarga de adrenalina y satisfacción al conocer que mi idea de organizar un desfile íntimo para bloggers y demás interesados en este sarao de la moda, había sido aprobada por la tienda interesada en cuestión. Lo segundo, fue la inquietud y el miedo a hacer frente a semejante embrollo en el que me había metido.

Veréis, siempre he sido una chica sin temor al trabajo y con la justa entereza para asumir cargos de los cuales la responsabilidad no iba más allá de preocuparme por esa nota que alteraría mi media, a la hora de acceder a las prácticas universitarias soñadas. Sin embargo, tras el fiasco de esas queridas prácticas de ensueño, y tras varias lecciones aprendidas, observando, actuando, y trabajando de manera vocacional entre desfiles, pop ups, y demás cuestiones del mundillo, solo me quedaba una cosa por hacer. Dar ese salto, despegarme de aquellos que me otorgaron la frase más valiosa en esto de la moda: -“no te fíes de nadie, para que las cosas salgan bien, tienes que hacerlas tú mismo”-. En realidad, es una mezcla de refranes que a lo largo de este período he ido condensando en uno solo. Y así hice, con apenas una semana para organizar algo que cumpliese con mis exigentes expectativas, me puse manos a la obra. Traté de recurrir lo menos posible a favores de gente con la que podía contar, pero opté por pasar más tiempo pegada a mi packard bell y demostrar, que con trabajo y pasión por la moda, se pueden llegar a conseguir pequeñas grandes cosas.

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El resultado, bajo punto de vista, fue normal, correcto, aunque creo que hay aspectos que pulir, detalles que mejorar. Sin embargo, me doy por satisfecha momentáneamente, me quedo con el cálido aplauso de los invitados al salir a dar mis más sinceras gracias. El glamuroso estilo que desprendía la directora de la firma, los fotógrafos  persiguiendo con su objetivo cada prenda que desfilaba en esos cuerpos de amigas, conocidas, profesionales de la pasarela. Cada sonrisa, el destello de móviles expectantes tras aquel escaparate de tres metros de altura, la copa de Lambrusco medio vacía de fondo. La suave caricia de manos de aquella pareja de mi derecha. La mirada de él, con su típico cruce de brazos y su gesto de ánimo, me gusta su silencio lleno de palabras, es mil veces mejor que palabras vacías.

Os dejo con la imagen que creo que mejor resume ese día. Que disfrutéis de la semana, nos vemos pronto, y en mi caso con muchísimas ganas de empezar el Curso Superior Universitario de Marketing  y Comunicación de Moda y Lujo de la revista ELLE.

Con cariño, Ainhoa Pigó.


2 Comentarios

  • 1. virginia  |  18 noviembre 2014 - 10:29

    el que no arriesga no gana!!!

    http://unacuarentaneraenmadrid.blogspot.com

  • 2. Aaron  |  18 noviembre 2014 - 12:28

    Al leer el párrafo que se dedicó a las gracias, tenía que pensar en uno de mis dichos favoritos, “A grateful heart is not only the greatest virtue, but also the parent of all other virtues”.
    Muchas felicidades a ti

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