Diario de una estudiante » De nuevo, la ilusión, la curiosidad, la inquietud

7 febrero 2017

De nuevo, la ilusión, la curiosidad, la inquietud

Realmente cuando me embarqué en esto, pensé que no le sacaría partido, que se quedaría en algo sólo para mí, que invertir mi poco tiempo libre en ello sería una locura, y me equivocaba.

En mi casa, todo tipo de pareceres, mi padre no acaba de entender por qué quiero ocupar mi tiempo en algo a lo que probablemente no voy a dedicarme (o sí, ¿quién sabe?, a estas alturas yo no me cierro a nada), aunque como es habitual en él, nunca me frena los pies, ni la cabeza. A mi madre, como buena modista le encanta y me pregunta a diario lo que aprendo y si me gusta. Mi abuela, me ve contenta, suficiente para ella. Y mi pareja…él sabe de sobra que esto, sí: “esto”, me apasiona desde siempre, casi de forma innata.

Lo vi, vi la oferta de la mano de ELLE (mi revista de cabecera desde que mi madre la trajo por primera vez a casa), lo ponía bien claro: “Curso Asesoría de Imagen y Personal Shopper”, la oportunidad de saber más acerca de lo que me gusta llamaba a mi puerta (o a mi ordenador), y llegó en el momento en el que lo necesitaba.

Siempre me apasionaron los tejidos, la forma de combinarlos, el ver lo que en mí no pega nada y a mi vecina le queda de cine, y viceversa. Pero ni sabía, ni me explicaba el porqué, que siempre fue y es fundamental en mi vida.

Este curso me recordó, me enseñó a ver de nuevo, cómo un cambio en tu forma de vestir también cambia tu forma de sentir, de transmitir, de mostrarte a los demás como realmente eres, y SEGURA de ello. Que levante la mano el que nunca se haya sentido así.

NUNCA olvidemos que lo que realmente cambia la visión de las personas, es lo que TRANSMITIMOS: la seguridad con la que nos movemos, la sonrisa tranquila que mostramos porque desprendemos optimismo, el sentirse bien con uno mismo y lo que llevamos, porque refleja quién eres y que es eso lo que los demás pueden ver.

Qué misterioso es descubrir cómo es una persona a través de lo que a su imagen se refiere. Recordemos que nunca hay una segunda oportunidad para dar una primera impresión. Y que eso, tanto en aspectos laborales como personales es, de primeras, fundamental. Posteriormente has de ganarte la continuidad, está claro, pero si la primera impresión es impecable, de entrada, las puertas estarán abiertas, queramos/quieran o no.

Cuando a veces leo reportajes sobre lo frívolo de todo esto, me descubro a mí misma pensando en cómo cambiamos cuando nos sentimos a gusto en nuestra piel, nuestros gestos, incluso nuestros pensamientos…todo parece más tranquilo y positivo, acaso ¿eso no es bueno? ¿No es sino calidad de vida? ¿Acaso no es otro tipo de arte?

El caso, es que el curso comenzó, una plataforma fácil y dinámica, con fácil acceso a nuestra tutora y un foro donde much@s exponemos nuestras curiosidades y dudas. Gente de todas partes, pero con inquietudes en común y con ilusión, algo que viene bien no perder de vista nunca.

Miles de ideas en mi cabeza, no saber por dónde empezar, genial, todo novedades.

He de resaltar que mi experiencia ha sido de forma no presencial, es decir, online exclusivamente, pero he podido disfrutar y compartir las clases presenciales a través de la red. Aún así, puedes palpar la cercanía, el buen rollo en las ponencias, sólo con verlo a través de vídeos, eso también se transmite.

Al principio pensé que no podría, compatibilizándolo con mis jornadas laborales maratonianas y mi recién inaugurada mudanza…¿me volvería más loca aún?


Pero fuimos progresando, al final del día, mi momento “zen” era el curso, leer los nuevos capítulos del módulo escuchando mi música favorita y mi taza de té a mano, saboreándolo a la par que la lectura. Incluso me atreví a esbozar algún humilde (MUY humilde) diseño, de lo mucho que me gustaba todo lo que, literalmente, era capaz de absorber totalmente motivada.

Me sorprendía a mi misma aprendiendo cada día, no podía después evitar fijarme en la gente al entrar por ejemplo en un bar, pensaba para mis adentros “¡¡oh!! Qué cara tan ovalada tiene esta chica, ¡¡qué envidia!!”, “¡¡uy!! Con ese rostro redondito yo le aconsejaría otro flequillo,¡¡ estaría genial!!”. La paleta de colores tenía su tela. Parecía tener claro, que el blanco le sentaba genial a todo el mundo…pero, no, no era real…

Progresando en los módulos fue in crescendo mi “patología” (ya conocida por otra parte) y aquello “empeoraba” (pero…y lo que yo lo disfrutaba), entrar en los probadores y querer cambiar las prendas de unas a otras clientas en Zara:
-“¡¡Qué no!! Que a la chica morenita, con morfología triángulo, le iban a quedar de lujo esos pantalones pitillo de cremallera lateral que quiere llevarse la pelirroja de morfología de triángulo invertido…para ella yo elegiría esa falda ideal de vuelo que está en la esquina junto a ese…¡¡¡oh!!! Ese abrigo de cintura entallada espectacular para mi figura “reloj de arena”!!” (porque aceptémoslo, al principio, todas, todas, queremos ser el “reloj de arena”, pero después, yo he caído en que mi espalda manda, así, tipo triángulo invertido, sí, sí como la pelirroja).

Con eso me he quedado, por eso yo veía que las hombreras eran para otras, los detalles en los hombros en aquellas camisas tan originales quedaban perdidas colgando en las perchas de mi armario (para suerte de mi madre)…no, no era el “reloj de arena”.

¿Pero sabéis? Ahora, me da igual, porque gracias a este curso…sé “engañar” a vuestros ojos… 😉

Fátima Fernández Fernández, Antigua Alumna del Curso Asesoría de Imagen y Personal Shopper.


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