Diario de una estudiante » LA MODA EN TIEMPOS DE GUERRA

20 octubre 2017

LA MODA EN TIEMPOS DE GUERRA

Con los desfiles de las más importantes capitales de la moda en todo su bullicio, me pareció una buena idea echar una ojeada al pasado, en busca de no tan añoradas épocas, en donde la industria textil no gozaba de su mejor esplendor.

Tiempos en donde la guerra obstaculizaba la posibilidad de adquirir las telas y materiales necesarios para el diseño de prendas, con los que los diseñadores más famosos del momento pudieran vestir a sus musas.

En 1940, en Francia, el gobierno alemán controló la alta costura. Incluso consideraron seriamente el trasladar la industria de la alta costura a Berlín. En aquellos años, Berlín era considerado uno de los centros de la moda europea, pero nunca a la par de París, por tanto, el trasladar la industria de la alta costura francesa a la capital germana, significaba convertir al Reich en el centro mundial de la moda.

Antes de la guerra, los modistos de Nueva York viajaban anualmente a París para asistir a las opulentas muestras de la moda que regían en la época. Ellos regresaban a EEUU y copiaban los diseños de la alta costura parisina. Al estallar la guerra en Europa, el bloqueo impedía realizar estos viajes anuales, obligando a los industriales estadounidenses a concentrarse en la moda deportiva.

A nivel de la industria, el primer impacto en los países afectados directamente por el enfrentamiento bélico, fue la escasez de los materiales utilizados en el vestido y el calzado, los cuales fueron derivados a la industria bélica. En EEUU ocurrió en 1941, año en que ese país entró en la guerra. Los gobiernos confiscaron todas las reservas de fibras naturales, obligando a los fabricantes a sustituirlas por fibras sintéticas como el Nylon. El nuevo producto se convirtió en uno de los preferidos del mercado negro, en especial en la forma de medias de mujer.

En Alemania, durante los primeros años de guerra no hubo mayores restricciones. Pero, en el resto de países se establecieron prioridades en el uso de materiales para la industria de defensa, que obligaron a restringir la evolución del vestido, pero que a su vez incentivaron a los fabricantes a innovar haciendo gala de lo que a ellos nunca les falta: la creatividad. Pero por razones de economía, es obvio que la moda debía ser más duradera, en especial en lo que a materiales de confección se refiere.

Desde finales de los años 30, en Alemania el uniforme era símbolo de status. Los jóvenes anhelaban vestir de militar y para ello no había mayores trabas porque cualquier organización tenía su propio uniforme. En consecuencia, el Nacionalsocialismo ponía sumo cuidado en el diseño y confección de los uniformes. Por esa razón, el soldado alemán fue el mejor vestido durante la contienda.

Las siluetas de las prendas se redujeron para disminuir la cantidad de tela utilizada y generar un menor desgaste en la maquinaria, de igual manera los trajes se producían exclusivamente en dos piezas y sin solapas. Los colores se volvieron oscuros y la austeridad se convirtió en protagonista.

Muchos diseñadores se encontraron con grandes dificultades económicas y se vieron obligados a cerrar sus negocios, debido a la dificultad para obtener materias primas y a las duras normativas impuestas por los gobiernos, que regulaban la manera en que se fabricaban las prendas, los precios y la forma en que se distribuían. Por ello, el destino de la mayoría de los modistos de la época fue el exilio.
En España podemos encontrar el ejemplo más claro en la figura del mítico Cristóbal Balenciaga, quien en 1937 con la llegada de la Guerra Civil española, tuvo que trasladarse a París para seguir con su gran pasión. Allí, no le fue nada mal la verdad, ya que en poco tiempo se convirtió en el diseñador de cabecera de la aristocracia europea y hollywoodiense.

La moda siempre refleja un estilo de vida, nos ayuda a comprender cómo los sucesos más atroces de nuestra historia pudieron influir en todos los sectores de la sociedad, incluso en aquellos en los que nunca habíamos pensado. Sea como sea, el pasado, pasado es y casi un siglo después podemos contemplar este hecho como una amarga anécdota, que demuestra que lo que no te mata te hace más fuerte, en definitiva, el renacer de la industrial de la moda tras superar aquellos terribles tiempos de guerra.

Mª José Sánchez Medina, antigua alumna Diploma Marketing y Comunicación de Moda y Lujo.


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