Diario de una estudiante » El día que la diversidad y la originalidad abandonaron la costa Este

5 junio 2018

El día que la diversidad y la originalidad abandonaron la costa Este

Recuerdo esperar con ansia el primer lunes de mayo desde tan lejos como puedo recordar. Esa puesta en escena donde nada se dejaba al libre albedrío, donde el buen gusto y el savoir faire eran los anfitriones. Un evento artístico que en ocasiones ensombrecía al propio Museo Metropolitano. Hablo señores y señoras de la Gala del MET, que cada año nos hacía soñar a los escépticos, a los que anhelábamos una gota de inspiración, de novedad, de irreverencia, que nos hacía reconectar con una a veces inconexa versión artística del término moda ; que nos hacía desterrar esa idea de que ya todo está inventado.

Para los que no lo sepan la gala del MET no siempre contó con este aura dramática y a veces dramaturga que tiene en la actualidad. Este evento se celebra desde 1948, dos años después de que el Instituto del Vestido se trasladara al Museo Metropolitano de Arte. La industria de la moda siempre ha sido la encargada de gestionar el presupuesto anual. El objetivo de esta gala es el de obtener beneficios para el departamento e inaugurar la exposición anual en el recinto, más la fiesta no estaba en un principio unida al carácter propagandístico de la exposición. Los invitados eran personajes de la alta sociedad neoyorquina y el entretenimiento consistía en alguna que otra modelo desfilando.

Es en 1972 cuando el evento comienza a adquirir protagonismo. Diana Vreeland, la directora editorial de Vogue, entra en el comité organizativo, y su propuesta The World of Balenciaga inaugura una nueva era.

En 1995, Anna Wintour toma las riendas de la gala y lo convierte en el fenómeno global que es hoy en día. De ella surge la idea de incorporar a la lista de invitados el componente Hollywood. Se conforma así el nuevo evento, donde se reúnen distintos grupos de la industria para apoyar el Costume Institute. Ella es la que decide la lista de invitados basándose en la fama y la popularidad del momento.

Más lo que un día fue un sueño, hoy la gala es un espacio publicitario, donde los diseñadores pueden mostrar sus obras más controvertidas y las celebrities pueden cerciorarse de que forman parte de la inigualable élite. Me despertaba el primer lunes de mayo con las expectativas altas y el corazón lleno de esperanza, pero por desgracia la MET Gala ha perdido su esencia, su aura, su estilo y por supuesto su objetivo en la gran debacle que es Hollywood.

Laura Ferradás, Diploma de Marketing Digital de Moda


2 Comentarios

Deja un comentario

Requerido

Requerido, (permanecerá oculto)


6 − uno =

Hearst España S.L. (en adelante, Hearst España) como responsable del tratamiento utilizará los datos personales que nos facilites a través de este formulario para que puedas comentar en el blog y para cumplir con los requisitos legales aplicables, según se detalla en nuestro Aviso de privacidad.
Tus datos serán almacenados por el plazo legalmente previsto para este tipo de servicios. Si tienes cualquier consulta o duda, puedes hacerlo en cualquier momento enviando un mensaje de correo electrónico a privacy@hearst.es


Subscríbete a los comentarios vía RSS