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11 junio 2019

La moda sostenible o cómo cuidar mi impacto en el mundo

Cuando decidí estudiar éste máster había en mi cabeza un popurrí de acciones de las que quería formar parte dentro de la industria, la moda es un área con mucho glamour y siempre me han impresionado los desfiles de moda, la comunicación de productos de moda, me paseaba por escaparates inventando mi propia historia, pensaba siempre en mil y un maneras en las que yo vendería un producto y escribir para una revista de moda y formar parte de la editorial de moda es un sueño que a través de ésta oportunidad lucho todos los días por hacer realidad.

Sin embargo, todos sabemos que la industria de la moda abarca muchísimo más de lo que nuestros ojos creen, no son pasarelas, revistas, anuncios de belleza o rebajas en tiendas. Empecé a profundizar y analizar qué de todo mundo es para mi.

Cuando hice mi ensayo para aplicar a este máster explicaba claramente la importancia que tiene para mi la función social de la moda y cómo quería utilizar mis conocimientos adquiridos para buscar generar un cambio positivo, un mundo consciente de consumo de moda, para buscar que sea cual sea el puesto que logre ocupar en ésta industria, sea uno que me permita comunicar mensajes asertivos sobre la moda, romper antiguos paradigmas sobre la moda y su vínculo fuerte con el poder adquisitivo, mensajes de inclusión, de equidad y de consciencia en 360º.

A lo largo del máster hemos tenido diferentes ponentes que han aportado realismo a la industria de la moda hoy en día, puntos de vista de personas que están detrás de la moda cuya visión no es sólo la de un consumidor y desde hace varios meses tenía una inquietud importante, la moda sostenible.

Hablando con mi tutora sobre esto se reconoció la importancia de generar un espacio en dónde se pudiera informar a cualquier interesado sobre qué está sucediendo en temas de moda sostenible, hablar sobre proyectos de actualidad, impacto medio ambiental y cómo podemos concienciarnos como consumidores.

La semana pasada tuve la oportunidad de atender a una mesa redonda que se llevó a cabo en las instalaciones de Mindway de moda sostenible, junto con Sandra Escurza que fue la monitora de la charla, se presentaron Gema Gómez CEO & Fundadora de “SLOW FASHION NEXT” y Gloria Gubianas Co Founder y head of social Impact and Sustainability de la marca “HEMPER”.

Antes de hablar a profundidad sobre los temas discutidos me gustaría presentarles un poco el perfil de Gema y Gloria.

Gema lleva siendo consultora de moda sostenible por más de 7 años, ha participado en diferentes foros de moda sostenible, charlas sobre eco-diseño, es formadora en diferentes universidades, ha coordinado campañas sobre el tema y finalmente fundó Slow Fashion Next, plataforma que si aún no conocen es el momento apropiado para dar click y entrar de clavado y dejarse mojar por todo este fenómeno. Gema es a mi parecer una verdadera “influencer” en el tema, y no hablo, sin juzgar, de las influencers que estamos acostumbradas a seguir en redes sociales que nos presentan productos o marcas o nos cuentan su estilo de vida. Hablo de una persona verdaderamente influyente, es una experta en el tema, escucharla hablar es como cuando escuchas una canción que se acomoda a tu estado de ánimo o cuando alguien te da un consejo 100% atinado. Me dejó boqui abierta, no sólo te habla de cómo tener consciencia como consumidor, te habla de procesos dentro de la industria que están dañando el medio ambiente, de tejidos, economía, es una enciclopedia que va desde cosas tan específicas como el tema del algodón, al packaging, diseños ecológicos, impactos en la salud y podría hacer una lista infinita de tópicos en los que demuestra de manera constante sus conocimientos, su interés y su compromiso genuino hacia la preocupación del impacto de una industria como la moda que a todos nos encanta.

Por otro lado, tenemos a Gloria, una chica que podría ser cualquiera de nosotros, pero que sin embargo es única. Gloria forma parte de un proyecto que me resulta, perdón por mi anglisismo, “mindblowing”. Sin afán de hacer un anuncio publicitario, el proyecto se llama Hemper, una marca responsable con el medio ambiente y la sociedad en 360º.

Nos contó la historia de la marca, hablando de manera fluida y humana sobre el tema, nos contó como todo empieza desde el origen de la marca y como a través de su producción de mochilas, bolsos, riñoneras y todo lo útil para cargar cosas, utilizando cáñamo, han logrado el empoderamiento de una comunidad en Nepal, trabajando con éste material de manera “eco-friendly”, cuidando cada detalle y trazabilidad dentro de su producción hasta llegar a uno de los empaques más “cool” que he visto en mucho tiempo que también es un producto reciclado y como dicen que papelito habla, pues cuentan con el sello internacional B-CORP, así que si la moda sostenible es algo te interesa, es un buen momento para entrar a investigar en qué consiste todo esto.

Ahora sí, ubicándonos en el día de la charla y con el antecedente de las ponentes, intento marcar el alto nivel de contenido con el que me fui a mi casa ese día.

Hablaron de cómo la industria de la moda es, después del petróleo, una de las industrias más contaminantes en nuestro planeta, del alto consumo de agua, de los químicos presentes en los materiales que consumimos día a día, de pequeños actos que a la larga van generando un impacto. Porque no todos podemos fundar una plataforma de moda sostenible o una marca amigable con el ambiente, ojalá, pero lo que si podemos ir haciendo todos es cuidar nuestros detalles del día a día, como dicen “el diablo está en los detalles”.

No voy a negar que todos los días me encuentro frente a las incongruencias de querer formar parte de este fenómeno, pero de al mismo tiempo pasar por una tienda de Inditex y querer tener todo en mi armario, peor lo que aprendí de ese día es que tampoco hay que caer en el satanismo. Puedo empezar poco a poco, y no únicamente desde lo que consideramos moda como prendas, sino desde los objetos del día a día, productos del supermercado, alimentos que vienen con 5 capas de plástico, utensilios de belleza, buscar al fondo de mi armario ropa que tengo abandonada antes de acudir a cualquier tienda bajo la euforia del “no tengo nada que ponerme”. Pero lo confieso son una hipócrita en recuperación de encontrar el camino corriendo, de llenarme de conocimiento, de tomar una postura frente al frenesí de los mensajes que recibo constantemente del capitalismo que me gritan a todo pulmón ¡CONSUME! o ¡COMPRA! (Así, en mayúsculas y todo).

Tomar consciencia de nuestro consumo es un hábito que debe irse adquiriendo, así como hacer deporte, es más, debería formar parte de nuestros propósitos del año nuevo, y no necesariamente tenemos que esperar hasta el 1 de Enero.

Ésta charla fue motor para mejorar mi toma de decisiones, la aportación de las tres mujeres sentadas frente a mi llenando mi cabeza de preguntas, preguntas que tenemos que hacernos todas las personas todos los días, me hicieron volver. A mi casa con muchas inquietudes, ¿Qué puedo hacer para cuidar el impacto de mis acciones en ele mundo que me rodea? ¿Dónde debo comprar? ¿Cómo debo comprar? ¿Qué marcas están preocupadas por su huella ambiental?

Es cierto que la cultura de la sostenibilidad es en sí un estilo de vida, no puede importante medianamente ni en matices, habrá cosas de las que no podremos prescindir, no lo dudo, pero cada vez más existen marcas que te ofrecen una opción. En mi caso, sufro de repente porque es cierto que puede o no, que algunos productos de esta rama los consideremos caros porque estamos acostumbrados a lo accesible a lo rápido, a lo desechable, peor qué pasaría si encontraras una cuchilla para depilar que fuer a durarte más de 2 meses, o un cepillo de dientes que no tengas que cambiar cada 30-45 días, o compresas que no tardaran años en desaparecer.

Esto es como todo, hay que entrarle al tema y entrarle de frente y con los brazos abiertos, hay que ser receptivos, informarnos, buscar lo mejor para nosotros y para los que vienen después de nosotros. No voy a ponerme hablar de estadísticas o de casos en específico, en su lugar invito a todos a inscribirse en newsletter de medios que informar sobre esto, que te ponen en contexto, que no pretenden venderte un producto en sí, si no invitarte a formar parte de un movimiento mucho más grande que tu.

Llegué a mi casa, encendí mi ordenador, me pedí de cumpleaños una funa para mi ordenador y una mochila Hemper con el nombre “Nuptse”, que además investigué un poco y es una montaña que funciona como campo base para subir al Everest, y pensé, vaya nombre más chulo y apropiado para mi, porque me encuentro apenas en la base de lo que es este mundo, así que sí, decidí utilizarlo como analogía. También descubrí un curso de introducción a la moda sostenible que ofrece Slow Fashion Next junto con otros muchos cursos y no encontré mejor oportunidad para empezar con esto, así, como dije, de frente y directo.

(Imágenes obtenidas de internet: Mercadillo Solidario, LinkedIn, Instagram y página web)

 

Mónica Zaldumbide, Máster Marketing De Moda.

 

 


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